Inspiración y moraleja

La inspiración abunda, hay que tan solo tener la paciencia en esperar y observar que la musa se te aparezca y te indique la obra. Al culminar el ciclo de invierno, fue así. Disfrutando nuevamente de aire libre y del sol, caminaba con mi hija de tan solo 2 años pero con mente de anciana sabia, que no se fijaba en nada más que las flores amarillas regadas por todos lados. Los dientes de león. Las arrancaba con tanta delicadeza pero con un afán de adueñar las todas, que no había más remedio que ponerle un fin a su casería floral cuando ya ni sus bolsillos y ni los míos aguantaban ni una más.

Como resultado nació la colección Dientes de león, mariposas y corazones, (Dandelions, Butterflies & Hearts). He observado que cada tarea que te asigna la musa obliga tus manos a dibujar cada nueva obra de una manera diferente a la anterior. Claro, siempre conservando la esencia del estilo del creativo, huella única, pero permitiendo que el mismo se observe a sí mismo y madure con cada movimiento de la muñeca, con cada frote del pincel o deslice de la pluma digital.

A la vez, siempre existe una moraleja para aprender y tomar nota, pero también para canalizar en la misma obra y compartir con las demás personas. En este caso, es la de tener siempre al alcance la manera de ver la vida y la interacción con las personas que nos rodean, con una actitud amena y contenta, en especial en momentos cuando terceros andan cabizbajos o malhumorados. En estos casos hay que aferrarse más a este estado de consciencia y protegerla con un fervor tan fuerte que terceros aunque poco entiendan lo que esta pasando, se mantienen al margen con su presencia negativa. Permitiendo así menos oportunidad que nos agobie el estrés y por ende la desdicha de alguna agruma estomacal o pesimismo infernal.

 

 


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